Pelear no es discutir

tell me, where is the love?

“No  estamos peleando; estamos discutiendo”, parece ser una frase demasiado utilizada y hasta poco creíble, pero hay que saber; que no es más ni menos que la verdad.

Discutir no es lo mismo que pelear, ni desde la etimología ni desde nuestros actos, o por lo menos no debería serlo.

Pelear significa tener por delante la fuerza física o la verbal de manera amenazadora; es literalmente tirarse con los platos. Y en las parejas no es (como en ningún aspecto de la vida) recomendable.

Por el contrario, Discutir tiene que ver con exponer determinados pensamientos o determinadas opiniones, que pueden o no, llegar a coincidir con las del otro. Y en este caso, sí sol saludables para una pareja. Aquellas que cuentan orgullosas que no tienen  ningún tipo de encuentro de opiniones, y que piensan y que hacen lo mismo, posiblemente tengan menos éxito que aquellas que siempre tienen una mirada diferente de algo. Es que existen tantos puntos de vista, como personas en el mundo, y por más que hayas decidido compartir la vida con una determinada persona, siguen siendo, ambos, individuos con historias, con formas de pensar y de decir, distintas.

Hay que tener en claro que en una pareja debe existir la libertad para la discusión; aquel momento en que cada uno dice lo que cree conveniente, lo que le parece mejor o qué opinión tiene sobre un mismo.

Pero en esta discusión debe haber una especie de reglas tácitas, que aunque nunca se hayan hablado y establecido, se saben, sobre todo con el paso del tiempo en la relación.

No hay que seguir neciamente una discusión que no lleva a ninguna parte. Es perfecto que cada uno pueda exponer lo que piensa, pero una vez que se han deliberado las opiniones, y posiblemente no tengan punto de conexión, por lo menos en el corto plazo, ni es necesario ni saludable continuar con la charla.

Hay que tener en cuenta que tampoco la charla o discusión sobre un tema no debe convertirse en una pelea, es decir, no deben traerse a colación temas que ya se han hablado, y no debe personalizarse la situación. La opinión que tu pareja pueda tener sobre un determinado tema, no quiere decir que sea lo que opine de ti, por lo tanto, escucha, interpreta sólo lo que es. Y termina.

Es muy común que en las discusiones, además, el que escucha, lo haga de manera poco atenta porque ya está planeando qué es lo que va a contestar las acusaciones. Recuerda que no es una pelea, que no tienes que justificarte ni contraatacar, solo escuchar y exponer lo que piensas, y posiblemente esperar hasta que se hayan calmado las aguas para poner un cierre que se adecue a los dos puntos de vista.

Una discusión definitivamente no es una pelea, pero no te esmeres para convertirla en una.